En Sonidos para el Bienestar trabajamos desde hace más de 20 años en Educación.
Tal y como podemos ver en los diferentes apartados de esta web, todo está interconectado… A través de la experiencia de la maternidad, fuimos conscientes de la importancia del sonido y de la música en el desarrollo integral de nuestr@s hij@s.
En su célebre libro El valor humano de la educación musical, el prestigioso pedadogo Edgar Willems señalaba a principios del siglo XX que “Ocurre que hay niños que pueden cantar (o tararear) buen número de canciones a la edad de dos años, aun antes de saber hablar”
También, la música es un elemento consustancial a la adolescencia y educar para que, en esta etapa, l@s jóvenes tengan un criterio adecuado para su consumo, es un reto entre el profesorado.
Entendiendo la educación como la simbiosis entre los términos latinos educere (extraer del alumnado todo su potencial) y educare (introducir en el alumnado conocimientos) encontramos que, ambos caminos, encuentran su origen en el silencio. Indispensable para la escucha, la atención, la concentración y la memoria, factores esenciales para el aprendizaje. El silencio es la herramienta más poderosa de la educación. Solo desde él, el alumnado encuentra su potencial, su vocación y, así, el profesorado podrá ayudar a que logren disfrutar, experimentar y compartir sus dones, sus capacidades y aptitudes. Solo a través del silencio, imprescindible para la escucha, el profesorado podrá inculcar conocimientos y destrezas entre el estudiantado. Como sabemos, el ruido -la contaminación acústica- es uno de los factores nocivos y de riesgo más peligrosos en educación. Si bien, aún hay una escasa conciencia de ello.
El silencio es para la música como el lienzo en blanco para un pintor… Solo desde él nos podemos deleitar y sacar provecho del arte de los sonidos, la música. Esta disciplina ha estado en la base de la Educación desde la Antigüedad de nuestra cultura occidental. En todo el planeta, desde tiempos inmemoriales, se ha utilizado y se han reconocido sus beneficios.